La señora De Cospedal
y “lo que les molesta a la mayoría”
Antonio García Ninet
Doctor en Filosofía
Dice la señora De Cospedal que “a la mayoría no les molesta un crucifijo en las aulas”. Al margen de las encuestas que esta señora haya realizado para enterarse de cuál sea la opinión de la mayoría, le convendría enterarse, en primer lugar, que de lo que se trata no es de lo que le moleste o no a la mayoría sino del cumplimiento de una resolución judicial, que además se relaciona con el contenido de la Constitución Española por lo que se refiere al carácter aconfesional del Estado y con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, según la cual ninguna creencia religiosa tiene por qué imponerse frente a cualquier otra creencia de signo distinto o contrario; que la mejor forma de respetar las creencias religiosas o ateas no es la de imponer un símbolo religioso en exclusiva y de manera indiscriminada a la totalidad de los alumnos de un aula o de un centro, ni tampoco la de colocar tantos símbolos como creencias o maneras pensar haya, sino simplemente la de tolerar que cada uno tenga sus creencias sin pretender imponerlas a nadie.
La señora De Cospedal debería haberse enterado:
-de que los tiempos de la Inquisición terminaron hace ya algunos siglos, aunque en España resurgieron con el nacional-catolicismo, cuando se imponía la Religión Católica a todos los estudiantes;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le moleste” la aplicación de una ley constitucional no es un argumento para no aplicarla;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le moleste” que la tiren por un barranco no es un argumento para permitir que la tiren;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le moleste” que haya gente que duerme en la calle porque no tiene donde caerse muerto no es un argumento para despreocuparnos de ese problema;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le moleste” que haya miles de niños que cada día mueren de hambre no es un argumento para despreocuparnos de ellos;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le moleste” que los homosexuales sean discriminaos no es un argumento para seguir discriminándolos;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le molestase” que a los negros se les esclavizase no debió ser un argumento para aceptar la esclavitud;
-de que el hecho de que “a la mayoría de los nazis” no les importase que los judíos fueran masacrados no debió ser un argumento para consentir aquella barbarie;
-de que el hecho de que “a la mayoría no le molestase” que la Inquisición asesinase implacablemente a quienes se atrevían a pensar y a decir lo que pensaban eso no debió ser un argumento para olvidar los crímenes de aquella nefasta institución de la jerarquía católica.
En definitiva quisiera que la señora De Cospedal se enterase de que hay derechos que no por ser de minorías dejan por ello de ser derechos, que no por ser derechos que “a la mayoría no les importa” dejan de ser derechos que deben ser respetados.
Aplicada esta consideración al presente tema, simplemente se trata de tener en cuenta que el hecho de que una religión sea dominante o no en un estado no puede ser un argumento para imponer dicha religión ni sus símbolos en centros escolares públicos a los que asisten alumnos de diversas creencias, acerca de las cuales ni siquiera sería constitucional recabar información en cuanto el ámbito de las creencias es un ámbito privado que nadie tiene el derecho de violar.
lunes, 24 de noviembre de 2008
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