jueves, 10 de noviembre de 2011

Me parece que la utopía la siento tan lejana y utópica que en los últimos tiempos he sido incapaz de escribir nada en su favor. No sé si soy yo quien está pasando por una mala racha, pero tengo la impresión de que esto no hay quien lo arregle hasta que cambie la genética humana... si da tiempo de eso. "El hombre es un lobo para el hombre", decía Hobbes; "el hombre es un cordero -o un borrego- para el hombre", decía Unamuno. Pues entre lobos y borregos, ya me diréis qué arreglo puede haber.